Escribo sobre religión y ciencia, estos temas a menudo son
antagónicos pero quienes están involucrados en ambos podrán dar cuenta de lo
que aquí declaro: tienen áreas en común, no digo puntos ni líneas sino
verdaderas zonas relacionadas. Este texto evaluará las coincidencias o
similitudes en apreciación o declaración textual de los indiciados en cada
enfoque: como hay científicos cristianos, teístas o espirituales; también hay
pastores, ministros, maestros y religiosos en general que tienen interés
profundo por las ciencias y ambos conservan sus respectivas credenciales.
Por ejemplo pondremos la “Teoría del Big Bang” más
correctamente denominada “Hipótesis del Átomo Primigenio” o “El Huevo Cósmico”,
atribuida en 1927 a un sacerdote belga: Georges
Henry Joseph Édouard Lemaître quien también era matemático, astrónomo y
profesor de física en la Universidad Católica de Lovaina. Lemaître fue el
primer académico en proponer la teoría de la expansión del universo.[1]
Cabe mencionar que el término Big Bang fue aplicado por un detractor a modo de
burla.
Por su parte Albert Einstein,
a quien se le atribuyen declaraciones teístas, en realidad se mantenía
claramente objetivo sobre el vínculo entre Dios y la ciencia, en 1941 declararía
a propósito de una conferencia sobre “Ciencia Filosofía y Religión” lo
siguiente:
“…la
ciencia solo puede determinar qué es, pero no qué debería ser, y fuera de su
dominio, los juicios de valor de todo tipo siguen siendo necesarios. La
religión, por otro lado, solo trata con evaluaciones del pensamiento y la
acción humana: no puede hablar justificadamente de hechos y relaciones entre
hechos.”
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